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¿Es beneficioso ducharse con agua fría?

Clínica Zahha · 9/2/2018


Hoy en día no existe evidencia que revelen que el agua fría es beneficiosa para la salud pero sí existen investigaciones interesantes que nos cuentan de los grandes beneficios que pueden traer a nuestra salud.

Depresión y ansiedad

La exposición repetida al agua fría hace que el organismo se vuelva más eficaz a la hora de lidiar con la respuesta al estrés y con todos los cambios químicos y hormonales que las personas con depresión sienten. Se activa un sistema de alerta que muchas veces alienta a iniciar la rutina del día lo que sin duda nos hará lidiar mejor con el estrés psicológico que suele acompañar a la ansiedad.

En una charla TED de 2013, el triatleta Joel Runyon argumenta desde una perspectiva personal que darse una ducha fría puede cambiar la manera en la que afrontas el miedo y en como lidias con situaciones en las que te sientes incómodo.

Otra hipótesis argumenta que dado el gran número de receptores de frío en la piel, una ducha fría hace que el cerebro reciba una cantidad enorme de impulsos eléctricos desde las terminaciones nerviosas periféricas, que pueden tener un efecto antidepresivo.

Sistema inmunológico

Un estudio holandés sobre el efecto de las duchas frías sobre la salud y el trabajo publicado en 2016 en la revista PLOS One halló que una ducha diaria de agua fría resultó en una reducción del 29% en la autoevaluación de enfermedades los participantes durante los 90 días siguientes a haber adoptado ese hábito.

Durante al menos 30 días consecutivos los individuos debían ducharse con agua fría al final de sus duchas habituales con agua caliente, durante periodos de 30, 60 o 90 segundos, según el subgrupo de estudio.


¿Realmente sirven los baños de hielo para después del ejercicio?

Los investigadores comprobaron que la duración de la ducha fría no influyó los resultados, así que afortunadamente 30 segundos son suficientes.

El efecto beneficioso más destacado por los voluntarios fue un aumento del nivel percibido de energía, que muchos comparaban con el efecto de la cafeína. De hecho algunos siguieron dándose una ducha final con agua fría más allá del período mínimo de 30 días para el experimento.

Por otro lado, el efecto adverso moderado más reportado fue una sensación persistente de frío en el cuerpo, las manos y los pies.

¿Para el dolor muscular tras el ejercicio?

Investigaciones apuntan a que una ducha de agua caliente nos va a hacer sentir mejor una vez acabado el ejercicio, pero también advierte que un exceso de calor en la ducha incluso puede hacer bajar la tensión y hacer incluso que los músculos se relajen en exceso. Lo ideal es comenzar la ducha con agua caliente, aunque no demasiado, y que poco a poco vayamos descendiendo la temperatura. Asegura que una pasada con agua fresca por la espalda, brazos, tronco y piernas contribuye a activar las defensas, hace que la piel se vuelva más tersa, y revitaliza y tonifica los músculos, aliviando dolores en piernas y estados de fatiga.


¿En conclusión...?

Hasta ahora las investigaciones científicas sobre los beneficios de una terapia con duchas frías todavía están en una etapa muy temprana y no hay muchas evidencias conclusivas.

Pero dado que no se han reportado efectos adversos significativos, aparte de sentir frío, ni es algo que cause dependencia, si alguien siente que le funcionan no hay motivo para dejar de hacerlo.



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